SE HIZO LA VOLUNTAD DE DIOS

El Senado aprobó la ley que habilita el matrimonio entre personas del mismo sexo, luego de una agobiante jornada parlamentaria que superó largamente las catorce horas. La ley de matrimonio homosexual se impuso por 33 sufragios contra 27, con tres abstenciones, en la votación en general y en particular. En líneas generales, lo que esta ley permitirá (una vez sancionada), es que “todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades ante la ley”. Como en toda sesión, nuestros legisladores mostraron las dos caras de una moneda: la inteligencia elevada a su más alto referente; y la necedad terca y ortodoxa de quienes están pensando en abrir museos en algunos edificios desocupados. A mí, particularmente, me hizo sentir reflejado en él el radical Alfredo Martínez (sin que esto signifique inclinación política), cuando dijo: "soy un hombre católico. Me casé, tengo hijos y están bautizados y me sentí avergonzado de las palabras de quien tendría que ser mi pastor. Monseñor Bergoglio no debió haber dicho que la envidia del demonio es la que está dentro de esta ley". Pese a todas las piedras que la Iglesia Católica Apostólica Romana puso en el camino, la ley fue tratada y aceptada. Lo cierto es que una vez que la ley sea sancionada oficialmente, las personas del mismo sexo podrán contraer matrimonio (civil, obviamente), y gozar de los mismos beneficios que goza un matrimonio entre personas de distinto sexo. Y para finalizar, resultó muy interesante lo dicho por el cordobés Luis Juez, quien votó a favor, y preguntó: "¿Dios me podrá castigar a mí por asignar derechos? ¿La Virgen me bajará el pulgar?", y aseguró que "ningún argumento justifica de ninguna manera no asignarle derechos a estas minorías". Tal como se dice en la Iglesia Católica (vaya paradoja)... se hizo la voluntad de Dios. Contra ese... no se puede, muchachos. Podrán apretar a los chicos de los colegios católicos para llevarlos a pasar frío a una manifestación frente al Congreso, a sus padres, a los fieles a quienes tienen convencidos que Dios castiga si no hacen lo que ustedes quieren.. pero no se puede contra Dios. Ahí está el rumbo con el que les urge reencontrarse.