Hasta ahora, la gestión Permingeat sostiene que va a implementar un sistema de gobierno límpido, puesto que "la transparencia en los actos de gobierno es fundamental", tal como lo sostuvo el mismo Permingeat. Lo cierto es que el pueblo espera aún más transparencia en esos actos de gobierno. La gente quiere y pide, específicamante, una muestra cabal de esas ganas de "transparencia". Y por otro lado, también lo pedimos y solicitamos desde el periodismo. Y eso es lo que hace el periodismo cuando objeta ciertos temas. Solo que, y como sano consejo, deberían cuidar ciertos detalles. Y cuando hablamos de detalles, hablamos de no echar mano al viejo dicho "matar al mensajero". En los últimos días, y según se comentó, una distinguida dama de las que componen el "elenco comunal" se habría molestado por determinada nota de un colega. Y como se sintió molesta, optó por defenestrarlo en cuanto sitio pudo. Ya lo hizo conmigo. Ahora fue por otro periodista. Estamos grandes, estimada señora. Si a usted no le cae en gracia la crítica constructiva, tal vez deba saber que ya no estamos en épocas donde, por citar un ejemplo cualquiera, una directora de colegio podía imponer orden con un palo en la mano. Los tiempos cambiaron. Ya no estamos en 1946. Hoy los periodistas somos el reflejo y el "feto" gestado por una sociedad que exige. Gobernar hoy, o formar parte de un gobierno, no es lo mismo que en 1983; cuando la gente aún estaba asustada por lo que acabábamos de vivir. Hoy las cosas cambiaron. Y todos tenemos derecho a opinar. Máxime, si tuvimos que luchar por tener una prensa independiente. Y si no le gusta, refúgiese en sus amarillentos recuerdos. Pero no interfiera entre la prensa y la Comuna. No intente manejar usted con sus intervenciones muy poco felices las conferencias de prensa. Porque lo único que va a lograr es que sigamos comparándola con el personaje que todos los días ilustra la primera tira cómica del diario Clarín en su contratapa. Y embarrando la cancha a los jóvenes que quieren hacer por este pueblo. Entienda, señora, que por algo no la sentaron en la mesa principal de oradores en la conferencia de prensa. El periodismo, mal que le pese, tiene hoy un objetivo claro: fiscalizar los actos de gobierno. ¿Y sabe porqué?, porque gente como usted intentó y logró, durante años, instalar el "oscurantismo" en esos actos de gobierno.
Pablo Leger