Las lluvias tan esperadas durante gran parte del año en el que el sector agropecuario sufrió una de las sequías más duras de la historia, ahora se están volviendo una amenaza para la campaña de granos: mientras la soja y el maíz ya sembrados se benefician con las precipitaciones, el exceso de humedad está retrasando la siembra de segunda. Carlos Sartor, secretario de Sistemas Agroalimentarios de la provincia, señaló que la situación climátia "ha pasado de un extremo al otro". El funcionario indicó que "según los pronósticos, va a llover un poco menos, lo que va a favorecer a la siembra y también el girasol", explicó Sartor, quien indicó que en el sur provincial hay campos ue están "encharcados", y las plantas se afectan, favoreciendo la proliferación de insectos, que sólo pueden ser tratados con fumigaciones áreas porque no se pueden entrar a los lotes.
En cuanto a la situación del maíz en la provincia, el funcionario apuntó que no se pudo sembrar en la época adecuada, sólo en el centro y sur del territorio provincial, pero no en la medida que se quería hacer "Primero por falta después por exceso".