Una de las enfermeras que presta sus servicios en el SamCo local dio el alerta hoy por la madrugada, y de inmediato se hizo cargo la policía de la investigación. Si bien el hermetismo al respecto es total, lo cierto es que también estaría entendiendo en el asunto el Juzgado en lo Penal de Instrucción de Venado Tuerto, habida cuenta la gravedad del caso. Aparentemente, la enfermera en cuestión se encontraba haciendo su recorrida de rigor por los pasillos hospitalarios, cuando observó una cartera sospechosa sobre una de las sillas de la recepción del centro asistencial. En virtud a ello, es que no se animó a abrir la misma e inmediatamente se comunicó con las autoridades policiales, las que de urgencia llegaron al hospital y, munidos de equipos anti explosivos (provistos por el nuevo jefe de seguridad del pueblo), procedieron a abrir la cartera en cuestión. Y fue allí donde se encontraron con que la cartera solo tenía un papel extraño en su interior (en realidad, era la factura de una farmacia con escrituras raras en su parte trasera), y un pequeño frasquito que había sido adquirido hacía pocos minutos en una farmacia local (tal como lo indicaba la factura antes mencionada). Tras descubrir que no se trataba de un explosivo, los elementos fueron secuestrados y enviados al centro de investigación de posibles delitos (fundado por el nuevo jefe de seguridad del pueblo), y ya se sabe fehacientemente que el contenido del frasquito no es más que lágrimas artificiales (de las que venden en cualquier farmacia); mientras que el extraño escrito es una adaptación que la dueña de la cartera hizo de una conocida canción folclórica. Ahora, están buscando intensamente a la propietaria de la misma, sobre la cual no se tienen muchos datos: se sabe que alguna relación tiene con el SamCo; que adora las lágrimas artificiales y que es de "olvidarse anotaciones comprometedoras" en todos lados. Nuestro medio, y en exclusiva, pudo obtener una copia de esa poesía, la que dice así:
Yo no le canto a Rosana
porque preside y nada mas,
le canto porque ella sabe
de mi largo facturar.
Ay Rosanita mi amada
ya tú estás hoy aquí,
compañera hospitalaria
del rumbo que yo perdí...
Perdida en un chancho móvil
quien sabe vidita
por donde andaré
mas, cuando tu me controles,
lloraré, lloraré, lloraré
A mi hospital querido
facturaré, facturaré, facturaré.