
A veces, inmerso en la vorágine de la inmediatez de la noticia, uno como periodista se abstrae de la realidad y "pierde el norte" de su función. Ser oposición es un puesto interesante, ya que desde ese lugar (solo para los gobernantes inteligentes) uno se convierte en un "diario de tareas" para esos gobernantes. Explicado en palabras más claras, se traduce en que los gobernantes inteligentes deben leer todos los días a la prensa opositora, rescatar los comentarios que ésta hace y bajarlos a sus colaboradores para que traten de solucionar esos temas. Claro...solo los gobernantes inteligentes y capaces de ver a la prensa como ese "marcador de tareas".
Pero ocurre que acá es más fácil tildarme de "opositor" que no tira ideas; que tomar mis ideas y usarlas, si es que sirvieran. Por ejemplo, creen que yo tengo algún encono personal con el Juez de Faltas, con la Secretaria de Cultura o con alguna otra "funcionaria" comunal/hospitalaria; y no es así. Solo veo cosas que ustedes también bien, pero que pareciera es más fácil ignorarlas para no enfrentarse a la dura tarea de solucionar esos temas. Desde hace ya mucho tiempo, vengo sosteniendo que es necesario y urgente cambiar a nuestro Juez de Faltas. No lo digo porque sea incapaz, sino porque la tarea -a juzgar por la situación de nuestro pueblo-, lo supera. Claro...como soy un medio que critica aquello que está mal ocurren dos cosas. En primer lugar, no vamos a hacer caso a lo que dice porque habla por hablar, y tampoco vamos a darle el gusto. En segundo lugar...nunca propone nada. Bien.
De esta última afirmación parten, a su vez, dos caminos. No es que no proponga. Todo lo contrario. Nunca quisieron escucharme. Vaya uno a saber porqué. Y el segundo camino es el que me anima a acercarles una simple conclusión basada en hechos "reales". Antes de asumir, nuestras autoridades actuales se mostraron más que molestas con la "tremenda" inseguridad que se vivía en nuestro pueblo. Incluso, se realizaron reuniones con el firme propósito de encontrar solución a ella.
Obviamente, como ocurre en estos casos, cuatro vivillos intentaron politizar el tema y... al diablo con el interés genuino de combatir la inseguridad. Y ahí sí...se puso en marcha la maquinaria que cree que solucionando la coyuntura se soluciona el problema. No señores. El tema se soluciona (como todos los temas que no se quieren solucionar hoy en día), arreglando la "raíz" del arbol...y no podando las cuatro hojas insurrectas. Uno de los paradigmas en cuanto a ciudades o comunidades que logró erradicar su inseguridad fue, justamente, Nueva York. Y lo hizo gracias a un plan determinado que puso en marcha Rudolph Giuliani (alcalde esa ciudad, por entonces). Y el "Gran Secreto" de su plan es sencillo: imponer a los ciudadanos fuertes castigos por infracciones leves. De esa forma, condenando las infracciones leves, estamos enviando un mensaje que traduzco de manera ramplona: "si por esto me pasa esto...imagino que puede pasarme por algo mayor". Y es allí donde fallamos: aquí celebramos con desparpajo la falta menor. Vemos impávidos como menores de edad consumen litros y litros de cerveza en la plaza los domingos, luego los vemos subirse a sus poderosas motos y hacer acrobacia con ellas entre los autos. Y después, como se aburrieron, saldrán a romper vidrieras. Y después, como no hay más vidrieras que romper, se sentarán en el centro de la plaza a fumarse un porrito. Y como están drogados, les queda cómodo ir a robar al mercado de la esquina porque hace falta plata para comprar más birra. Y la rueda seguirá girando. En tanto, desde el Juzgado de Faltas (o vaya a saber uno desde que descerebrado lugar) la idea más brillante que han tenido es la de publicar en el diario del pueblo un teléfono celular al que puede llamarse cuando uno ve algo que está mal...
Si, en cambio, nos pusiéramos firmes y castigáramos al que le vende cerveza a los pibes, las cosas cambiarían: la plaza seguiría llena de pibes (cosa maravillosa, porque habla de un pueblo con vida), pero ahí terminaría todo. No existirían delitos mayores (o acaso existirían, pero en menor estadística), porque no tendríamos jóvenes borrachos que actúen bajo los efectos de ese alcohol. Y ya que estamos, una vez que hayamos saneado ese tema, convoquemos a los pibes que tienen esa bandita de rock (en Teodelina hay varios) y hagamos un recital cada domingo en la pista de la Plaza. Claro...acá tendrían de donde agarrarse: ¿y de donde sacamos la plata para pagar?... caramba...es aquí donde debiera ponerse en práctica la ejecutividad de la secretaria de Cultura... ¿En su plan cultural no contempló ese tema...?. ¿Cuál fue el plan certero y concreto que la llevó al sitio en el que está?... Quiero pensar que fue un plan propuesto lo que les hizo tomar la determinación de nombrarla...Volviendo al tema anterior, diré entonces: los jóvenes a los que el domingo pasado les sacamos la cerveza, este domingo no van a necesitarla porque les estamos brindando algo distinto para su vida: la posibilidad de hacerlos sentir incluidos. Y al domingo siguiente, cuando lo de la banda sea una costumbre, organicemos una feria de artesanías y mercados alternativos de la que participen las escuelas, artesanos, organizaciones intermedias, Plan Pro Huera y todo aquel que tenga algo que mostrar, que venga y lo muestre. Eso lo haríamos en la calle Belgrano, en las dos cuadras que pasan frente a la plaza (calle que, de paso, convertiríamos en peatonal). Entonces, a los jóvenes que el domingo antepasado les quitamos la
cerveza, pero el domingo pasado les dimos bandas de rock, les interesará volver este domingo, porque habrá más cosas que el domingo pasado. Y van a volver con sus padres. Mientras ellos vuelven a escuchar a una nueva banda de rock, los padres recorrerán los puestos de la feria. Y a la noche, aprovechando que es peatonal, pidamos a los chicos de Los Vascos, a la gente de la Terminal, a los dueños de las dos heladerías; a la gente de La Española y a los del kiosco de Gaby Massa; que saquen sus mesas y sillas a la calle. De esa forma, tendríamos un paseo más que interesante que nos posicionaría entre los pueblos de la zona; ya que ninguno ofrece lo que nosotros estaríamos ofreciendo.
Y el domingo siguiente, a todo lo anterior, vamos a agregarle un espectáculo más: los talleres comunales de cultura. Vamos a usar un acoplado de la Comuna (tal vez lo que se usan todos los días para juntar la basura) y ese será el escenario, que vamos a ubicar en el centro de la rotonda de la plaza. Y ahí, el taller de folclore de la Casa de la Cultura dará su espectáculo a la gorra a las 6 de la tarde. Después, a las 8, será el turno del taller de Tango. Y para terminar, a las 22, en el teatro, el taller de teatro de la Comuna presentará una obra de teatro, también a la gorra. Con el dinero que se recaude en el recital de rock, más el dinero que se recaude en las gorras de folclore, tango y teatro; podríamos comprar los libros con los que, el domingo que viene, vamos a hacer la "Biblioteca ambulante" que funcionará en el espacio de estacionamiento que hay frente a la Iglesia, sobre la plaza. Mientras tanto, les habremos dado semillas a las mujeres que quieran sembrar en el fondo de sus casas (Pro Huerta). Y será allí donde esas mujeres habrán cosechados lo que sembraron y tendrán un espacio en el playón de la terminal para que puedan venderlo y sanear de a poco su economía. Incluso, podríamos poner en marcha ese proyecto que teníamos de lograr un "mercado comunitario" en el Barrio El Progreso: siembran, cosechan, venden y con el resultante de esa venta comprarán fideos, arroz y algún que otro alimento. Y esos alimentos podrán ser vendidos a manera de cooperativa en el mismo barrio. Entonces, el domingo siguiente Teodelina tendría para ofrecer: recital de rock, espectáculo de tango, espectáculo de folclore; teatro, una peatonal repleta de bares, una biblioteca para chicos en la otra punta de la plaza y una feria de artesanías y producciones alternativas; las mujeres de El Progreso vendiendo los productos de su huerta, y sus hijos participando de las actividades... y como tenemos peatonal, la juventud estará ahí, interesada en lo que tenemos para mostrarle y no tendrá tiempo de mirar a los imbéciles (a esta altura, serán dos o trres... no más) que siguen haciendo gansadas con las motos en algún sitio alejado a la plaza. Habremos recuperado, de a poco, a nuestra juventud, a sus padres y a nuestro pueblo.
Yo se que es difícil lograr todo esto. Pero no es imposible. Pero no...preferimos seguir así. Con nuestros pibes tirados los domingos a la tarde, borrachos y haciendo estragos con las motos. Mientras tanto, los que quieren algo distinto tienen que irse a otro pueblo a verlo. Mientras tanto, seguimos insistiendo con señoras respetables (pero no capacitadas para este tipo de proyectos) sentadas en lugares estratégicos de poder. Mientras tanto, seguimos con el mismo Juez de Faltas. Mientras tanto, el Titanic se hunde. Tal y cual comenzó a hundirse hace algunos años. Y yo no tengo la varita mágica para elaborar este plan. Sencillamente, formo parte de un grupo de amigos que nos reunimos los fines de semana y charlamos sobre que es lo que puede hacerse en Teodelina. Y somos radicales, peronistas, progresistas, del PRO... ninguno de nosotros nos fijamos en eso, en nuestros pareceres políticos. Porque lo único que queremos es un pueblo diferente. Lástima que nadie nos convoca ni nadie nos tiene en cuenta. Según parece, es más importanque quedar bien con "los que nos atacarían si no los tenemos frenados con el sobre". Así, jamás vamos a ser el pueblo que queremos ser. Y seguimos corriendo el grave riesgo de pagar un precio muy caro corrigiendo errores desupés que hayamos desquiciado a nuestra sociedad. Porque eso provoca traumas sociales muy profundos y no se logra si no es con la cara dura y violenta de la represión. ¿Eso es lo que se busca...o será el resultante de vuestra inoperancia?.
Estas son mis ideas, y las expongo para que sean usadas. Y para que no caigan después en el lugar común que cayó algún triste funcionario de su gobierno de decir "critica, pero no propone".
Pablo Leger
DNI 21.444.809