
Y tal vez sea este el momento de pensar. En los últimos días, y merced a la nota que publiqué en forma de editorial (referente a ideas para implementar en cuanto a Cultura en nuestro pueblo) varias personas se comunicaron conmigo. Algunas para preguntar como era posible que esas ideas (tan básicas, por otra parte) no se implementan. Otros para "pasarme la mano por el lomo" mientras dicen "lo que proponés implica trabajo" y demás. Sin embargo, alguien me preguntó si no es mejor ocuparse primero de la gente pobre en nuestro pueblo y después, con tiempo, hablar de cultura. Bien, para ese amigo, vaya esta explicación y más ideas (para ser usadas en el "departamento Acción Social"). Creo que la cultura es la puerta por la que hay que empezar a trabajar si queremos cambiar un pueblo. Hay una definición de cultura que me parece acaso la más acertada, y dice: "la cultura es el conjunto de todas las formas, los modelos o los patrones a través de los cuales una sociedad regula el comportamiento de las personas que la conforman. El concepto de cultura es fundamental para las disciplinas que se encargan del estudio de la sociedad, en especial para la antropología y la sociología". En resumidas cuentas, solo entendiendo (a través de la cultura y sus expresiones) como es un pueblo, se hallará la respuesta al problema que aqueja a ese pueblo. Sin embargo, no soy tonto: entiendo que "con la panza vacía" es difícil que un pibe actúe, cante o baile sobre un escenario. Menos aún, que lo pongamos a leer "El banquete", de Platón. Entonces, es urgente y necesario "pisar el barro" y enterarse que es lo que la gente necesita para poner en marcha de verdad (y de una casquivana vez) este maravilloso pueblo. Porque sentadita cual estatua en una oficina, difícilmente podamos instrumentar un buen plan de Acción Social. Yo entiendo que las várices son malas amigas, pero... el pibe de la foto nos está diciendo algo, y urge escucharlo.
Alguna vez, hablando con una mujer que vive en el Barrio El Progreso, me dijo algo muy cierto: "en mi barrio, hay gente que no quiere recibir una bolsa con arroz a fin de mes. Nos queremos ganar nuestra plata nosotros mismos. Pero nadie nos da bolilla". Eso es alarmante. Es gente que quiere...y no tiene la forma. Nuestro compromiso, entonces, es asistirlos. Pero asistirlos no significa "asistencialismo" hacia ellos. Esta mujer tiene un terreno grande sin usar. Entonces, amigos del gobierno local (se que están muy ocupados "remendando agujeros"), pero acá va otra idea: ¿es difícil conectar a esta mujer y a sus amigas que tienen ganas de salir de la pobreza con alguien que le provea de semillas para hacer su propia quinta?. Obviamente, alguien debe controlar esa siembra, y dejar en claro que esto será el comienzo de un cambio radical, explicarles que el proyecto no termina en una quinta, sino en tener un "supermercado en el barrio" cuyos dueños serán...ellos mismos. Y ahí si empieza a girar la rueda, y encuentra conexión con las ideas de las que hablé la vez anterior: dentro de un tiempo, esta mujer tendrá la cosecha lista. ¿Qué hacemos, entonces, con esos productos?... pues ahí comenzaríamos con lo que llamé anteriormente "mercado social": esas verduras, hortalizas y demás se venderían en un sitio determinado de su mismo barrio, a un precio considerablemente inferior al del mercado (de esta forma, lograríamos dos cosas: el orgullo de estas mujeres por generar su propio dinero y el acceso de sus vecinos a alimentos a menor valor. Transcurridos dos o tres días de venta, habremos generado algún dinero. Ese dinero será dividido en dos partes: (aún no se podrá hablar de "ganancias"). Una de esas partes se reinvertirá en semillas (a esta altura, ya no necesitaremos de más semillas gratis, porque tal vez las necesite otro); mientras que la segunda parte irá a parar al "apartado" más interesante de este proyecto: el mercado social en sí. Y es allí, por segunda vez, donde la Comuna deberá "asistirlas": con ese dinero, más la "lista" que esas mismas mujeres hayan elaborado, comprará alimentos en algún supermercado mayorista de la zona (los hay, caramba...); y esos alimentos serán entregados a estas mujeres para ser vendidos en el mismo "mercado social del barrio". De esta forma, en la segunda "feria" tendremos más verduras, más hortalizas; y fideos, arroz, leche en polvo, etc (obviamente, a un precio sensiblemente inferior al que se consigue en los mercados comunes, porque estas mujeres habrán sido las "compradoras" a precio de costo de los mismos). Y en los días subsiguientes de realización de ferias, iremos sumando más y más productos a las mismas, siempre a un costo inferior al del mercado normal. Esto no es "desalealtad comercial"... si nos quejamos que la Comuna regala por los cuatro costados con el dinero de nuestros impuestos... pues bien, de esta forma dejará de hacerlo. Que ganemos un poquito menos no nos va a hacer mal... ¿no?. Yendo a la parte impositiva... en este pueblo se otorgó tanto Monotributo social a tanto vago que sería bueno otorgar uno a quien lo necesite de verdad. En cuanto al control, será fácil por parte de la Comuna de enviar a alguien que efectúe los controles bromatológicos correspondientes en pos de cuidar ese aspecto (eso sí: alguien que trabaje por la salud y no por la política). Terminado el primer mes de estas "ferias" el Mercado Social será una realidad tangible que habrá permitido a un núcleo interesante de teodelinenses generar un ingreso sustancial por un lado; y ahorrar por otro. Tendrán alimentos generados por ellos mismos y a un costo sustancialmente inferior al que encontrarán en otros lados. Y, aunando criterios; para el segundo mes de ferias habremos incorporado a las mismas -que se podrían hacer los sábados por la tarde-, un espectáculo de folclore realizado por los talleres comunales de cultura (sí, llevando el acopladito comunal y haciéndolo ahí, como para no generar gastos). Al fin de semana siguiente, quien irá a actuar a ese barrio será el Taller de Teatro con alguna obra infantil. Entonces, dentro de dos meses, Teodelina tendría movimiento los días sábados en los barrios más humildes. Ahí, dejaríamos de avergonzarnos por la bolsa de fideos con gorgojos para pasar a sentir orgullo de dos cosas: de una gestión que produce cambios genuinos y de nuestra gente humilde que comenzó a entender la filosofía y la productividad del trabajo. Y los domingos, el movimiento en la plaza (del que hablé anteriormente). Y transcurridos tres o cuatro meses de este Mercado, será posible trasladarlo a otros barrios, para que nos vayamos dando cuenta que -como en todos lados-, en nuestro pueblo tenemos "adoradores del bolsón"... pero también tenemos hombres y mujeres que se sienten violados cuando algún político les regala 50 mangos. Y también sienten vergüenza de ir a pedir a la Comuna. Esa violación y esa vergüenza son el padre y la madre que un buen día se juntan y engendran un hijo: el delito. En todo caso, y en un sentido muy poético, somos nosotros quienes estamos a tiempo de levantar nuestras manos y decir "yo me opongo a esta boda"... Y no abarquemos mucho: con que hayamos logrado que tres familias se "suban" a este Mercado Social habremos logrado que tres familias en Teodelina cambien su forma de generar ingresos. Tal vez sea un cambio lento de mentalidades, pero si no empezamos algún día... Es otra idea, tal vez sirva. Quiera Dios que tengan la humildad y la bondad de leerla con tiempo...y ponerla en marcha. Si se habló de un cambio... queremos y necesitamos verlo. Pidieron ideas...úsenlas.
PABLO LEGER
DNI 21444809