FRATICELLI SUEÑA CON VOLVER A SER JUEZ A POCOS DÍAS DE CONOCERSE LA SENTENCIA POR LA MUERTE DE SU HIJA NATALIA

Escribe un libro y espera que la Justicia lo absuelva. Fue destituido en 2000, después de que lo acusaran junto a su mujer del homicidio de su hija Natalia. Lo condenaron a perpetua, pero la Corte anuló todo. En quince días hábiles habrá un nuevo fallo. Carlos Fraticelli tiene un sueño: que la Justicia lo declare inocente del asesinato de su hija Natalia (15) y así le devuelvan el cargo de juez penal de Rufino que perdió tras el crimen. Mientras espera el fallo, está a punto de terminar la elaboración de un libro que -según el mismo anticipa- revelará detalles inéditos de la muerte de la adolescente También, de su reclusión en prisión. La historia se inicia el 20 de mayo de 2000, la mañana en que se descubrió el homicidio, en su propia casa. Sigue en mayo de 2002, con la condena a prisión perpetua que recibieron él y su esposa, y continúa con una resolución de la Corte Suprema, que en agosto de 2006 anuló la sentencia y ordenó que se dicte un nuevo fallo. Ese que ahora espera con tanta ansiedad y que, según se dispuso esta semana, se conocerá en los próximos 15 días hábiles.
El libro que prepara el ex juez Fraticelli fue "elaborado a llanto y llanto, revolviendo las entrañas del dolor", según dijo su actual pareja, Norma Tejedor. Sólo le resta completar el final. El padre de Natalia cree que, si logra ser absuelto, volver al cargo del que fue destituido seis meses después de ser acusado de homicidio agravado por el vínculo y la alevosía (la misma imputación que alcanzó a quien entonces era su esposa, Graciela Dieser) se convertiría en un símbolo de su inocencia. Hace cinco años, Fraticelli interpuso un recurso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos para tratar de recuperar el cargo. Planteó vicios en el procedimiento desarrollado para su destitución. Pero no logró nada. Norma Tejedor, la psicóloga y terapeuta que lo asistió tras la muerte de Natalia, la voz que permite conocer cómo vive hoy Fraticelli, jura que el deseo de recuperar su cargo no está impulsado por un espíritu vengativo. "Ni siquiera quiere que le pidan perdón", asegura. Fraticelli ya restableció contacto con las leyes. Dicta clases de Derecho Público en el Colegio Nacional Nro. 50, un terciario de Rufino. Tiene a su cargo seis horas cátedra en la carrera de Técnico Superior en Administración de Empresas. Hace dos meses fue titularizado en el cargo. "Una excelente persona, muy meticulosa, muy estudiosa", lo define Lidia Mercado, secretaria del establecimiento. Además, aunque no ejerce la profesión, asesora a alumnos de la Facultad de Lomas de Zamora. Lee mucho. "Jamás moriremos", de Deepak Chopra, y "Tónico para el alma", del gurú Osho, se apuntan entre sus lecturas actuales. Esos textos tamizaron parte de su libro, que ya ocupa más de 300 páginas, divididas en 17 capítulos. Dice que tiene ofertas de Centroamérica y Europa para su publicación, pero no revela más. Para liberarse del estrés y cuidar de su salud, castigada hace años con un cáncer de colón del que se recuperó, suele hacer largas caminatas -de entre ocho y diez kilómetros- por el pueblo. Desde que se mudó a su nueva casa, se dedica con pasión a su jardín: allí tiene frutales, hortalizas y flores. Consume diarios de todo el país a través de Internet y ve programas de televisión en los que se abordan temas políticos. Fue tentado para involucrarse en la política local, pero por ahora dijo que no. Tiene una costumbre que sólo abandonó mientras estuvo preso. Día por medio, toma su bicicleta para ir hasta el cementerio local, donde deposita flores a su hija. Suele llevar crisantemos blancos. El nicho resalta al lado de otros, mucho más antiguos. Hay placas firmadas por su padre. "Estarás presente en mí a cada instante. La eternidad no pudo separarnos. Papá Carlos", se lee en una de ellas. Fraticelli no tiene temor, pero que cuando piensa en el fallo junta los dedos de su mano derecha y se los eva a la boca del estómago: "Tengo una cosa acá".
Fuente: Clarin